jueves, 31 de octubre de 2013

La energía que mueve a México y al mundo entero no es únicamente petrolera


Por Adrián Fernández Bremauntz
Nuestro país es reconocido a nivel internacional como un actor importante en el escenario energético global. No es el principal productor de petróleo o gas del mundo, pero cuenta con recursos para abastecer su mercado nacional de energéticos y exportar hidrocarburos. Donde sí tiene un potencial capaz de competir con los principales mercados globales, es en la producción de energía con fuentes renovables. De acuerdo a un estudio realizado en 2011 por Pricewaterhouse Coopers (PwC), la energía eólica tiene un potencial de entre 9.2 y 20.3 GW de capacidad al 2020, a precios competitivos comparados con centrales de ciclo combinado, mientras que la energía fotovoltaica podría alcanzar un potencial de 6 GW al 2020.

Una compleja dependencia entre seguridad energética, temas presupuestales (uno de cada tres pesos provienen de las ventas de PEMEX) y ambientales (el sector energía aporta la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero en el país) obligan a revisar con detalle y profundidad la estructura del sector energético, considerando un balance entre estos tres grandes temas. El debate sobre la reforma energética (reformas constitucionales y leyes secundarias) ofrece una excelente oportunidad para ello, a la luz de los cambios tecnológicos que permiten la modernización y mayor eficiencia en el uso de fuentes alternativas a las fósiles. Hoy se tienen las condiciones políticas necesarias para hacer los ajustes legales y normativos necesarios en esta reestructuración del sector, en el futuro próximo difícilmente tendremos las mismas condiciones.

De los temas mencionados, la sustentabilidad ambiental en el sector energético es uno de los menos abordados por las y los actores en la discusión energética; repensar el futuro energético del país de cara al cambio climático es una tarea que no se debe postergar. De acuerdo a la Quinta Comunicación Nacional sobre Cambio Climático a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (elaborada por el INECC), en el 2010 el sector aportó el 67.3% del total de las emisiones de gases que generan el calentamiento global, una cifra que está en línea con la ruta del incremento de arriba de los 4°C para el 2100.

En una escala menor, existen más resultados de la quema de combustibles fósiles sumamente preocupantes, como los efectos inmediatos en la salud a raíz de la producción de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, hidrocarburos crudos, las partículas de hollín y el ozono. Este coctel de contaminantes, que respiramos diariamente, ocasiona –incluso- más muertes que los accidentes viales.

Considerando el componente ambiental, la pregunta obligada es, ¿se puede producir energía y reducir considerablemente el impacto ambiental?

Para responder, conviene revisar los casos exitosos de generación de energía eléctrica con fuentes no fósiles. Países como Alemania, Dinamarca, España y el Reino Unido ahora dependen menos del petróleo, y cada vez más del viento y sol en la generación de electricidad, promoviendo con ello beneficios económicos y de salud para sus poblaciones. Estos países han desarrollado una industria basada en energías renovables que cada día produce un porcentaje mayor del consumo eléctrico, llegando al punto de que, en algunos días con clima favorable, el 60% de la generación de energía en Alemania y España ha provenido de fuentes renovables. Casos similares han sucedido en los Estados Unidos, en donde –aún frente a los fuertes intereses de grandes petroleras- la penetración de las energías renovables ha alcanzado niveles récord en estados como Texas, Nuevo México, Arizona y California.

Desde la perspectiva de México como consumidor de petróleo (la discusión de México como exportador es otro tema para discutir a fondo), y dado el alto costo para las generaciones futuras, el país está en el momento oportuno para cambiar el paradigma en la producción energética y reducir notablemente la dependencia fósil para tal fin. Se requieren decisiones de Estado que permitan aprovechar las ventajas costo-competitivas del gran potencial existente en las fuentes eólicas, solares y otras en el país. Es importante que cada proyecto se realice con criterios sociales que reduzcan posibles impactos negativos a las comunidades y garanticen la sustentabilidad ambiental.

La reforma energética debe contener las previsiones necesarias para que el país transite de manera decidida sobre esta vía, clarificando, los roles y las obligaciones de quienes tienen responsabilidades en la administración de la energía de nuestro país. El Estado Mexicano debe proveer seguridad energética con visión de futuro y de mitigación del cambio climático; PEMEX debe transformarse en una industria de la energía, CFE debe ser el vehículo fundamental para una transición decidida hacia las energías renovables, y el sector privado debe invertir decididamente en energía renovable y en la eficiencia energética de todos sus procesos económicos a fin de disminuir su huella de carbono.

Con estos cambios, nuestro país será reconocido a nivel internacional como un actor importante en el escenario energético global, como uno de los casos exitosos en la transición a un modelo sustentable y alineado con los retos que enfrenta el cambio climático. Estamos en el momento adecuado y tenemos las condiciones apropiadas, no desaprovechemos esta valiosa oportunidad.
Adrián Fernández Bremauntz es Doctor en Ciencias Ambientales por el Colegio Imperial de Ciencia, Tecnología y Medicina de Londres, Inglaterra y miembro de la Iniciativa Mexicana para las Energías Renovables (IMERE). adrian.fernandez@climateworks.org

viernes, 27 de septiembre de 2013

Boletín de Prensa


Las energías renovables son un buen negocio

Presenta IMERE experiencias aplicadas de aprovechamiento de energías renovables durante Green Expo

 

MÉXICO, D.F. - Durante la presentación de la Iniciativa Mexicana para las Energías Renovables en el panel sobre Energía Renovable del Congreso PowerMex, realizado en el marco de The Green Expo, Manuel Gómez Peña, miembro fundador de la Iniciativa Mexicana para las Energías Renovables (IMERE) y Director de Sustentabilidad de Walmart México y Centro América, enfatizó que la generación y aprovechamiento de energías renovables en México “hacen sentido para el negocio”. 





 
Desde su conformación en febrero de 2012, IMERE ha desarrollado estudios y propuestas para impulsar el establecimiento de metas ambiciosas de país al 2018 y 2050 para la generación con fuentes renovables. Durante el panel, Gómez-Peña enfatizó el impacto al desarrollo que las renovables ofrecen al país. De acuerdo con Gómez-Peña, de alcanzar su potencial costo-competitivo de 19,000 GW al 2018, las renovables producirían 147 mil nuevos empleos y un aumento  porcentual en el PIB  de 2%.

 
Las energías renovables son un componente esencial en la estrategia de energía de empresas como Walmart, al estabilizar los costos de operación a futuro, diversificar e innovar en su negocio, así como contribuir al desarrollo de la industria mexicana.
 

Catalizada por WWF, IMERE reúne a expertos de distintos sectores que proponen el escalamiento rápido y responsable de las energías renovables para diversificar la canasta energética del país, buscar la estabilidad en el precio de sus energéticos, y contribuir al cumplimiento de los compromisos internacionales de México de combate al calentamiento global.

 
 

Notas para los editores

Acerca de IMERE

La Iniciativa Mexicana para las Energías Renovables (IMERE) es un grupo conformado por expertos y líderes del sector privado, la academia y sociedad civil que propone el escalamiento rápido y responsable de las energías renovables como el camino para convertir a México en un país más competitivo y menos dependiente de los combustibles fósiles, generando nuevas inversiones, estabilidad en los precios de la electricidad y otros importantes beneficios sociales, económicos y ambientales para todos los mexicanos. Más información en http://imere-mx.blogspot.com y el Twitter @IMERE_MX  
 

Miembros de IMERE

Juan Carlos Belausteguigoitia (Director Ejecutivo, Centro Mario Molina), Adrián Fernández Bremauntz (Director Ejecutivo, Iniciativa Climática de América Latina), Manuel Gómez-Peña, Gerardo Pandal (Fundador y Consejero, The Climate Reality Project México), Leopoldo Rodríguez Olivé (Gerente General, Energía Renovable, Peñoles), Vicente Estrada-Cajigal (Director General, SOLARTRONIC S.A. de C.V.), Rodrigo Gallegos (Director de Tecnología y Cambio Climático, Instituto Mexicano para la Competitividad), Pablo Gottfried (Director General, Fuerza Eólica y Consejero de la Asociación Mexicana de Energía Eólica), Vanessa Pérez-Cirera (Directora, Cambio Climático y Energía, WWF-México), Omar Vidal (Director General, WWF-México).
 

lunes, 26 de agosto de 2013

El despertar de las renovables: una lección de mercado para el sector energético mexicano

Por Rodrigo Gallegos 


  
Ante la discusión nacional que se vislumbra sobre la apertura del sector energético, vale la pena detenerse unos minutos y revisar lo que ha sucedido con las energías renovables en el país los últimos 5 años, gracias a una apertura en la generación eléctrica.
A diferencia del resto del mundo, donde hace cerca de tres décadas se comenzó a apoyar a las energías renovables a través de políticas públicas basadas en propuestas para atender fallas de mercado, en México dichas tecnologías se apoyaron de forma más seria hasta hace unos 5 años, a través de la apertura a la competencia del mercado de la generación eléctrica. 
Aunque la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sigue siendo la única empresa que tiene la facultad de generar, trasmitir y vender electricidad en el país de forma general, cambios recientes han acelerado la participación del sector privado en la generación eléctrica debido a que:
  
  • En 1992 la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica permitió la producción de electricidad por particulares en cinco modalidades [1]. Casi una década después (2001) se estableció el contrato de inerconexión para fuentes renovables (que se volvió a revisar en 2010) [2].

  • En 2004 se creó el Convenio de Servicio de Transmisión Eléctrica que otorga a los productores la conexión a la red para transmitir electricidad a precios que establece la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Mientras que en 2006 se establecieron las Temporadas Abiertas, que se utilizan para determinar la capacidad de transmisión que los generadores privados están dispuestos a reservar para que de esta forma CFE pueda justificar la construcción de nuevas líneas para la generación con recursos renovables. Un año después se crea la medición neta (Net Metering), un banco de energía virtual donde se hace el balance entre proveedores privados, CFE y consumidores, que facilitó la operación de mercado.

  • Sin embargo, es hasta 2008 que se publica la Ley para el Aprovechamiento de las Energías Renovables y el Financiamiento para la Transición Energética (LAERFTE), con el objeto de regular el aprovechamiento de fuentes de energías renovables para generar electricidad con fines distintos a la prestación del servicio público de energía eléctrica, así como establecer la estrategia nacional y los instrumentos para el financiamiento de la transición energética[3]. Dos años más tarde se establece la tarifa de porteo, que facilita la planeación financiera de los proyectos.
Los resultados de esta apertura han permitido que a la fecha se hayan invertido más de 5,500 millones de dólares en energía eólica de 2008-2012[4] para llegar a una capacidad instalada de cerca de 1,300 MW[5]. En otras palabras, esta apertura ha permitido un crecimiento promedio sostenido de 21% en los últimos 5 años en energías como la eólica[6] y de 13% para energías como la mini hidro[7]. Lo anterior contrasta con lo sucedido en la mayoría de los países que han impulsado dichas energías, principalmente a través de tres instrumentos (ver cuadro 1):



  1. Tarifas de alimentación (Feed-In Tariffs), que son precios mínimos de compraque los gobiernos exigen a sus distribuidores al comprar energía eléctrica generada a partir de fuentes renovables.
  2. Incentivos fiscales: reducción de impuestos a compradores y productores de renovables o subsidios.
  3. Inversión pública y préstamos para producir energía a partir de renovables.



Cuadro 1. Número de países que implementan distintas políticas para el desarrollo de energías renovables por nivel de ingreso

Ingresos altos
Ingresos medio altos
Ingresos medio bajos
Ingresos bajos
Feed-in tariff
27
20
16
3
RPS (cuotas)
12
5
4
1
Medición neta
10
7
5
0
Obligación de biocombustibles
24
13
7
3
Obligación de calentamiento
9
5
2
0
REC intercambiables
18
2
2
0
Subsidios
32
14
8
5
Créditos
17
7
10
1
Reducciones de impuestos
26
21
18
11
Pagos por producción energética
6
4
3
0
Inversión pública y préstamos
25
16
9
7
Licitaciones públicas
12
13
10
1

Fuente: Elaboración propia con datos de REN 21
                                                                                                                     

A pesar de que en México las condiciones de competencia entre las energías fósiles y las energías renovables no son iguales (las energías fósiles no internalizan todas sus externalidades en sus precios y están fuertemente subsidiadas), los empresarios mexicanos y extranjeros han decidido aprovechar esta apertura y arriesgarse en proyectos de generación eléctrica con fuentes renovables por sus ventajas. Este es uno de los mejores ejemplos para demostrar que, si en lugar de controlar el mercado energético (como tradicionalmente hemos hecho) creamos un mercado en competencia, se pueden lograr beneficios para todos:


    
  1. Mayor diversificación de producción energética costo competitiva, especialmente importante para un país con alta dependencia de gas extranjero.
  2. La oportunidad de crecer una industria nacional, principalmente aprovechando las ventajas de México en manufacturas medias y avanzadas.
  3. Menor riesgo de fluctuaciones del precio de los hidrocarburos.
  4. Mitigación de los efectos del cambio climático.
  
Dichos resultados han hecho que la nueva planeación del sector eléctrico incluya metas concretas de crecimiento de mediano y largo plazo para fuentes renovables, así como cambios en la regulación para facilitar la producción eléctrica a pequeña escala de productores independientes. Esto sin duda es una historia de éxito que los jóvenes mexicanos deben conocer para desmitificar la apertura del sector.
Rodrigo Gallegos es Maestro en Políticas Públicas por la Universidad de Harvard, miembro fundador de IMERE y Director de Tecnología y Cambio Climático del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO).



[1] autoabastecimiento, cogeneración, pequeño productor, productor independiente de energía, exportación e importación para uso propio en http://www.sener.gob.mx/webSener/portal/Default.aspx?id=1665
[2] Estrategia Nacional de Energía 2012-2026. Secretaría de Energía
[4] Tabla de permisos de generación de energía eléctrica. (Marzo 2013). Disponible en: http://www.cre.gob.mx/articulo.aspx?id=171
[5] Más 2,460 MW en construcción. ProMéxico (2013) “Energías Renovables”. Disponible en: http://mim.promexico.gob.mx/work/sites/mim/resources/LocalContent/42/2/130531_DS_Energias_Renovables_ESP.pdf
[6] Pasó de 600MW en 2008 a 1290 en 2012.Tabla de permisos de generación de energía eléctrica. (Marzo 2013). Disponible en: http://www.cre.gob.mx/articulo.aspx?id=171
[7] Pasó de 271 a 493MW entre 2008 y 2012. Tabla de permisos de generación de energía eléctrica. (Marzo 2013). Disponible en: http://www.cre.gob.mx/articulo.aspx?id=171

viernes, 16 de agosto de 2013

La Reforma Energética y las Oportunidades de las Energías Renovables para México

 
La Iniciativa Mexicana para las Energías Renovables (IMERE) reconoce la importancia y el potencial en cuanto al sec­tor eléctrico de la iniciativa de Reforma Energética presentada esta semana por el Ejecutivo Federal. Si se concretan las modificaciones a las leyes secundarias para alcanzar el potencial competitivo del país en energías renovables, se propiciaría un incremento de un 2% del PIB (más de 230 mil millones de pesos), la creación de 147,000 empleos y la mitigación de 21 megatoneladas anuales de CO2.
 
1. La Ley General de Cambio Climático, aprobada por todos los partidos políticos en abril de 2012, establece reducir 30% de los gases de efecto invernadero antes del 2020, aumentar a 35% la electricidad proveniente de fuentes limpias y nivelar incentivos que generen un mercado competitivo para las energías renovables en el país.
 
2. El Plan Nacional de Desarrollo, publicado en mayo de 2013, establece que la CFE deberá diversificar la com­posición del parque de generación de electricidad, modernizar la red de transmisión y distribución, promover el aprovechamiento de fuentes de energía renovables y disminuir paulatinamente las tarifas.
 
3. La Estrategia Nacional de Cambio Climático, aprobada por el Gobierno Federal en junio de 2013, identifica como líneas de acción para la mitigación del cambio climático el fortalecimiento de la participación privada y paraestatal en la generación eléctrica a través de fuentes de energía renovable, la restructuración del sistema de tarifas, la eliminación de los subsidios energéticos y el desarrollo de una red inteligente.
 
4. La IMERE presentó, en febrero de 2013, el Plan Integral para el Aprovechamiento de las Energías Renovables 2018, el cual subraya que la promulgación de políticas ambiciosas para aprovechar el enorme potencial de Mé­xico en energías renovables permitiría al país alcanzar en este sexenio - a un costo competitivo - una capacidad instalada de generación eléctrica cercana a los 19,000 megavatios. Esto propiciaría un incremento de un 2% del PIB, la creación de más de 147,000 empleos y mitigaría la emisión de 21 megatoneladas anuales de CO2. México es uno de los países del G-20 con mayor potencial en energías renovables, pero es el que menos invierte en ellas. En 2012, mientras que las inversiones en energías renovables en el mundo fueron de más de 244 mil millones de dólares, nuestro país sólo invirtió unos 2.5 mil millones de dólares.
 
5. Para que la Reforma Energética cumpla su cometido de disminuir de manera sostenida las tarifas eléctricas, alcan­zar la independencia energética y minimizar los impactos ambientales de la generación de energía, México debe:
 
a. Establecer una meta de al menos 19,000 megavatios de capacidad para la generación de elec­tricidad a partir de fuentes renovables antes del 2018.
b. Continuar la disminución gradual y focalizada de los subsidios a los combustibles fósiles, establecer una fecha para la eliminación de estos subsidios e instrumentar la metodología para valorar externalidades (en salud, ecosistemas y CO2) asociadas con la generación de electricidad.
c. Establecer la transparencia y rendición de cuentas como facultades centrales del operador estatal independiente previsto en la reforma, así como una metodología competitiva para la selección de suministradores de electricidad.
d. Darle la facultad a la Comisión Reguladora de Energía de establecer los precios de la electri­cidad, incluyendo las externalidades asociadas a su producción.
e. Modificar las consideraciones que tiene la CFE sobre tasas de descuento, incluyendo riesgos en la volatilidad de precios de las fuentes fósiles.
f. Cuantificar la inversión requerida para la expansión y modernización de la red de transmisión eléctrica y los esquemas de participación público-privados.
g. Instrumentar a la brevedad los mercados propuestos de certificados de energías limpias y especificar y resaltar los certificados renovables (limpios y no finitos).
 
Para la IMERE es estratégico que la Reforma Energética haya incluido al sector eléctrico. Para disminuir de manera sostenida las tarifas eléctricas, alcanzar la independencia energética y minimizar los impactos ambientales de la generación de energía, es indispensable que México mejore la competitividad del sector eléctrico y asegure una canasta energética más diversa y limpia.
 
Miembros de la IMERE:
 
Juan Carlos Belausteguigoitia (Director Ejecutivo, Centro Mario Molina), Adrián Fernández Bremauntz (Director Ejecutivo, Iniciativa Climática de América Latina), Manuel Gómez-Peña, Gerardo Pandal (Fundador y Consejero, The Climate Reality Project México), Leopoldo Rodríguez Olivé (Gerente General, Energía Renovable, Peñoles), Vicente Estrada-Cajigal (Director General, SOLARTRONIC S.A. de C.V.), Rodrigo Gallegos (Director de Tecnología y Cambio Climático, Instituto Mexicano para la Competitividad), Pablo Gottfried (Director General, Fuerza Eólica y Consejero de la Asociación Mexicana de Energía Eólica), Vanessa Pérez-Cirera (Directora, Cambio Climático y Energía, WWF-México), Omar Vidal (Director General, WWF-México).
 


 

martes, 18 de junio de 2013

Boletín de Prensa


Las energías renovables son un activo

no suficientemente aprovechado en México,
 
expertos

 

·         Ante los resultados del informe de participación de las energías renovables en la generación eléctrica recientemente publicado por SENER, IMERE llama a definir metas claras e incentivos

·         Los expertos confían en que la planeación sectorial en esta administración de prioridad a estas energías 

México, D.F. – Ante la presentación del “Informe sobre la participación de las energías renovables en la generación de electricidad en México” por la Secretaría de Energía (SENER), los expertos que conforman la Iniciativa Mexicana para las Energías Renovables (IMERE) alertaron que a pesar de que algunas tecnologías renovables han tenido un incremento significativo en la capacidad instalada de acuerdo con el Informe, como la eólica, al pasar de 85 MW en 2008 a cerca de 1,400 MW en 2012, la generación de electricidad por medio de fuentes renovables sigue siendo muy reducida en comparación con el potencial existente.

 

Los expertos de IMERE añadieron que este Informe contrasta con los datos recientemente divulgados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) a través del Reporte Global de las Energías Renovables 2013. Mientras las inversiones en renovables en el mundo fueron de más de 240 mil millones de dólares, en México tan sólo se invirtieron alrededor de 2.5 mil millones, es decir, apenas el 1% de la inversión total.  México es el país del G-20 con las menores inversiones en energías renovables. El reporte de UNEP resalta que en 2012 la tecnología con mayor inversión en el mundo fue la solar, al recibir 57% del total de las nuevas inversiones en renovables, mientras que en México dicha tecnología continúa sin cambios significativos.

 

Acerca del Informe de SENER, Rodrigo Gallegos, Director de Cambio Climático y Tecnología del Instituto Mexicano para la Competitividad  y miembro de IMERE dijo que “la transparencia y rendición de cuentas en cuanto a la actualización y reporte de las metas en renovables por la presente administración, establecidas en la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética (LAERFTE) son buenos avances, sin embargo, son necesarios más cambios en el marco regulatorio y poner en marcha las nuevas medidas para pequeños productores a fin de demostrar que las metas establecidas en 2008 siguen siendo conservadoras y que cambios simples como mayor apertura permitirían alcanzar dichas metas”.

 

“Algunas tecnologías requerirán de otro tipo de incentivos que ayuden a conseguir de manera sostenible la meta de generación eléctrica del 35% por medio de fuentes no fósiles antes del 2024 establecida en la Ley General de Cambio Climático y en la LAERFTE” apuntó Vicente Estrada-Cajigal, miembro de IMERE y anterior Presidente de la Asociación Nacional de Energía Solar. Un estudio publicado por IMERE en febrero pasado, realizado por la firma PriceWaterhouse Coopers (PwC), estimó un potencial competitivo de renovables y cogeneración de más de 18,000 MW de capacidad instalada antes del 2018. Aprovechar este potencial significaría contar con un 29% de generación eléctrica por medio de fuentes no fósiles para ese año contribuyendo de forma importante a la meta nacional del 2024.

 

Leopoldo Rodríguez Olivé, miembro de IMERE y del Comité Ejecutivo de la Asociación Mexicana de Energía Eólica destacó que “si bien hay un crecimiento notorio de proyectos y existen al menos 5,000 MW eólicos adicionales en proyectos reales por instalarse en todo el país, aun hace falta la definición clara de metas de mediano y largo plazo con objetivos anuales que den una visión capaz de atraer un flujo continuo de inversiones. Esta visión es necesaria también para planear el desarrollo de la infraestructura periférica necesaria como líneas de transmisión y la programación de inversiones de los sectores público y privados, tanto en proyectos de generación como en el desarrollo de las cadenas de valor asociadas para consumo nacional y de exportación” concluyó.

 

Los expertos de IMERE coinciden en que las energías renovables deben ser parte de una mezcla energética diversa, más limpia y que nos permita tener certeza de abasto en el mediano y largo plazo. “Por ejemplo, México es el 4° país con mayores recursos geotérmicos en el mundo, muchos de ellos ya costo-competitivos. Es necesaria una política de estado que detone las condiciones necesarias para su explotación responsable”, comentó Vanessa Pérez-Cirera, miembro de IMERE y Directora del Programa de Cambio Climático y Energía de WWF-México.  

 

Actualmente, el combustible fósil más usado para la generación de electricidad en el país es el gas natural, del cual ya somos importadores netos. “No sabemos cuánto tiempo se mantendrán los precios bajos del gas natural, particularmente ahora que Estados Unidos ha empezado a exportarlo a otras naciones”, enfatizó Gerardo Pandal, miembro de IMERE y Director de Energías Renovables de Guascor de México.   

 

De acuerdo con IMERE, la versión actualizada del Programa Especial para el Aprovechamiento de Energías Renovables (actualmente en desarrollo por el Gobierno Federal) deberá delinear claridad y compromiso para el sector de las energías renovables con metas lo suficientemente ambiciosas para dar certidumbre a la inversión. De contar con un marco regulatorio reforzado, abierto y que brinde condiciones justas a las renovables, la industria mexicana podría detonar en el corto plazo más de 147,000 empleos, según estimaciones del estudio de PwC.

 

Acerca de IMERE

La Iniciativa Mexicana para las Energías Renovables (IMERE) es un grupo conformado por expertos y líderes del sector privado, la academia y sociedad civil que propone el escalamiento rápido y responsable de las energías renovables como uno de los mejores caminos para diversificar la canasta energética del país, buscar la estabilidad en el precio de sus energéticos, y contribuir al cumplimiento de los compromisos internacionales de combate al calentamiento global. El objetivo último es generar un mercado competitivo para las energías renovables en México. Más información en http://imere-mx.blogspot.com y el Twitter @IMERE_MX